Si aún no has visto la obra de arte que nos han plantado delante de la vieja estación de Príncipe Pio, estás a tiempo de mirarla en las fotos que acompañan este comentario. Es una pena que tras realizar la inversión que permitirá que el agobiantre tráfico de autobuses alrededor de la Glorieta de San Vicente sea reordenado, o al menos ese propósito se le supone, se concrete en una propuesta estética tan paupérrima. Resulta deprimente observar cómo arquitectos del siglo XXI destrozan las obras que han creado sus predecesores del XIX.
Si has conocido la vieja Estación del Norte, estarás de acuerdo que era y, aunque ciertamente ya estaba algo deteriorado, un edificio de singular belleza, en armonía con la zona. Pues en lo que era la estación, en los andenes, nos han construido un centro comercial que a lo que más se parece es a un bazar turco atiborrado de tiendas de chucherías y quincalla. Como contrapartida, a los transeuntes de la estación los derivan hacia unos cuchitriles que ocupan un espacio póblico enfrente de la estación, degradando la imagen de la zona y rompiendo la estética del viejo edificio. Garitos construidos con cuatro bloques, unas chaspas por tejado y acristalado para disimular la precariedad de la obra y salir del paso.
¿El presupuesto era tan ínfimo para no poder dar mayor calidad?...
Como se ve, el cambio no puede ser peor para los viajeros. Le permutan su tránsito por un edificio histórico por el paso por unos portalillos con escalera mecánica (menos mal).
lunes, 14 de mayo de 2007
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1 comentario:
Tiene mucha razón, es una pena que después de haber recuperado un edificio tan representativo ahora se esconda detras de esos "chamizos" que llaman entradas del intercambiador. El situar los autobuses bajo tierra es una obra muy buena aunque creo que se podía haber buscado una solución estéticamente más en consonancia con el entorno.
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